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Contra viento y marea

27/04/2015

Semana tranquila, quizás en exceso si la comparamos con las anteriores. La ausencia de indicadores del estado de salud del sector ha provocado una aparente apatía informativa. Y a a falta de noticias, los medios ha dirigido su foco a la reflexión.

El primero en levantar la veda de la opinión fue El Confidencial, que el martes de madrugaba subía el siguiente titular: “The Economist vuelve a la carga: los pisos en España siguen inflados entre un 8 y un 18%”. El influyente semanario económico de la City volvía a señalar lo que, en su discutida y errática valoración, había sido desde el principio el verdadero talón de Aquiles del sector residencial: su sobreprecio, que al inicio de la crisis cifró en hasta un 50%.

Influenciado o no por esta polémica, el pasado viernes, el suplemento Su Vivienda de El Mundo publicaba un extenso artículo firmado por Jorge Salido Cobo dedicado a escudriñar lo que está pasando con el precio de la vivienda, en base al juego dialéctico que determina la formación de los precios, ya sea al alza o a la baja. En el primer caso, los factores decisivos serían los siguientes: la afluencia del crédito a un coste menor, la situación macroeconómica y el incremento de la confianza del consumidor, la propia recuperación del sector, tanto desde la perspectiva de la oferta como de la demanda, las expectativas de revalorización del activo residencial y su liquidez cuando el viento sopla a favor y, por último, la incipiente revalorización del suelo. En el otro platillo de la balanza, las fuerzas que tiran a la baja serían las siguientes: la alta presión fiscal, que desincentiva la compra, el elevado stock todavía por digerir, el descenso en la población y, por tanto, de la demanda latente, la inestabilidad política, en un sector tan dependiente de la autorización administrativa, y, finalmente, las dificultades para financiar la nueva promoción.

El artículo de Su Vivienda incluía una tribuna de opinión, “Evolución asimétrica de los precios de la vivienda”, en que su autor, Julio Gil Iglesias, presidente de la Fundación de estudios Inmobiliarios, se decanta por una tendencia dispar, en función de la localización de activo y la presión demográfica, para concluir: “Considero que, después del ajuste que se ha producido, la aspiración no debiera ser entrar en una etapa de grandes crecimientos, como se dieron en el pasado, sino dejar el ciclo de deflación, que tan perjudicial ha sido, y entrar en uno nuevo de estabilización de precios, al que podríamos estar llegando”.

Con todo, la semana ha servido para confirmar que, incluso cuando pintan bastos, el sector sigue siendo el referente de la recuperación económica. Así vino a confirmarlo la Encuesta de Población activa (EPA), que el miércoles confirmó que, si bien el paro se ha reducido al comienzo de año (en el primer trimestre de 2015 el desempleo se ha reducido en 13.100 personas, hasta un total de 5.444.600 personas), se ha vuelto a destruir empleo y la población activa también ha menguado (en 114.300 personas en el primer trimestre de 2015 respecto al cuarto del año anterior). En medio del aturdimiento, la construcción ha marcado la diferencia: el empleo en el sector se ha incrementado en 30.300 personas en términos intertrimestrales.

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