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Las promotoras que no se industrialicen lo pasarán muy mal

06/05/2016

Comunicado de prensa

“Industrializar no es una elección. Aquellas empresas que no lo hagan lo pasarán francamente mal en la siguiente crisis. Hoy industrializar es digitalizar, es 4.0. Tenemos que hablar no solo del internet de las cosas, sino también del internet de las casas. La industrialización ahorra plazos, costes y mejoras en los procesos”, ha concluido Fernando Moliner, presidente de la Comisión Técnica e Innovación de Asprima, durante la ponencia “La industrialización del sector inmobiliario”, celebrada hoy en el marco de la Conferencia Inmobiliaria Madrid 2016. “Cuando hablamos de industrialización en el sector inmobiliario siempre salimos mal parados, quizá porque se nos compara con el sector de automoción. Nuestra industrialización no es seriada, porque cada edificio es un problema y se resuelve de manera personalizada”, ha añadido.

Pese a ello, José Antonio Tenorio Ríos, jefe de Unidad de Calidad del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja. CSIC, puso de manifiesto que “la construcción española está, respecto a la europea e, incluso, la mundial, en los primeros puestos. Construimos a niveles altísimos. Estamos en equilibrio, porque tenemos mucho bueno, pero también es verdad que tenemos que salir de lo malo. Si buscamos eficiencia e innovación tenemos que industrializar, esto es algo inherente al proceso, pero industrializar no solo es automatizar, es también I+D, revisión de salarios, etc”.

En el mismo sentido fue la intervención de Sandra Llorente, arquitecto y Executive Director de Conspace: “Cuando todos seamos conscientes de los beneficios de la industrialización en el sector, y pongo como ejemplo los hospitales públicos, saldremos del área de confort en el que estamos ahora. Si queremos tener más productividad, tendremos que implementar nuevos procesos constructivos”.

Por su parte Carlos Ramírez Capó, ingeniero de construcción, vicepresidente de Cámara Nacional de Desarrolladores y Promotores de Vivienda (Canadevi), de México, dio cuenta de la situación que se vive en el país azteca. “El sector vivienda en nuestro país es el segundo gran motor de la economía, detrás del automotriz. El de vivienda genera siete millones de empleos y que vale 23.000 millones de euros. Ahora mismo estamos enfocados a la vivienda vertical, tratando de contener el crecimiento horizontal de las ciudades del país, lo que ha traído muchos problemas para suministrar los servicios básicos a los ciudadanos”.

Durante esta mesa de debate, Juan Felipe Pons, de Lean Construction, insistió
en la necesidad de “aplicar sistemas como el lean construction a nivel de sistema productivo. En EE.UU., Australia, países escandinavos y Reino Unido nos han tomado la delantera. Es decir hay un margen de mejora brutal. Por ejemplo, en los países escandinavos ya se está implantando en contrato relacional. El promotor tiene la llave para que funcione todo y el cambio de modelo productivo se implante desde arriba hasta abajo. Existen herramientas con modelos contractuales donde el precio de coste representa entre el 40%-60% y el resto son criterios de sostenibilidad, innovación e implantación de estos sistemas de producción, y lo que se consigue de este modo es rebajar la variabilidad y la incertidumbre del proyecto. En España, en cambio, el sistema de licitación es perverso, no garantiza que se entregue en tiempo la obra y ya tampoco que se haga en coste”.

Coincidió en esta apreciación José Antonio Tenorio, quien puntualizó que, “para iniciar el proceso de cambio y ser más competitivos cada uno tenemos que jugar nuestro papel. Y el del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja es generar conocimiento más que asesorar a empresas. La innovación es muy buena, es futuro, pero debe hacerse de forma precisa y controlada”, señaló.

“En México hemos migrado de un modelo artesanal a otro industrial, también por la financiación. Hoy tenemos créditos relativamente baratos, en torno al 8% y eso ha favorecido la industrialización. Hoy podemos tenemos lista una vivienda de 50 metros cuadros en 25 días. Eso nos ha hecho depender de menos mano de obra, pero, al mismo tiempo, precisar de una mano de obra mas especializada.. En los últimos 15 años es difícil ver un desarrollador de viviendas que maneje un volumen de 300 viviendas al año que siga empleando procesos tradicionales. Hemos pasado de un modelo de cantidad a de calidad. Obviamente hay que mejorar cosas como los tiempos de gestoría. Por ejemplo, en mi estado, Veracruz, desde que compras el terreno hasta que empiezas a construir pasas por un viacrucis de 600 días de permisos”, apuntó Carlos Ramírez Capó.

Finalmente, Sandra Llorente, arquitecto y Executive Director de Conspace, concluyó que “para industrializar hay que innovar en el proceso, y no solo en proceso constructivo, sino desde la concepción misma del proyecto. En las obras hay muchas esperas, que llegue el hormigón, que se firme un contrato, etcétera, y todo esto tiene que estar anticipado. Hay que acortar procesos y optimizarlos. Y si todos los agentes están comprometidos y alineados con este sistema, esto redundará en beneficios, no solo para el promotor, sino también para el cliente final, que va a tener una vivienda de más calidad y en plazo”, terminó.

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