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Visita al notario antes de firmar tu hipoteca

22/03/2016

Si has pasado por la experiencia de comprar una vivienda, sabrás que es algo que lleva su tiempo hasta que por fin puedes disfrutarla: la búsqueda, la elección, el trámite de la hipoteca con el banco y, por fin, el ansiado momento de la formalización de la compraventa en el notario.

Es algo común creer que con la firma del notario ya está todo terminado, por lo que normalmente las prisas se apoderan de nosotros ante el deseo de ocupar lo antes posible nuestra casa. Un terrible error, pues todavía queda un último paso, que, por cierto, no es menor: revisar y entender nuestra escritura del préstamo hipotecario.

Normalmente, cuando te hipotecas lo haces por un número elevado de años, lo que implica que, durante gran parte de tu vida, vas a convivir con tu préstamo hipotecario.

En aras a tu estabilidad económica y, en definitiva, a tu calidad de vida, te recomendamos lo siguiente antes de firmar tu hipoteca:

  • Elige el notario. La notaría para la firma casi siempre suele ser indicada por el banco, pero no tienes que firmar donde ellos te digan: puedes elegir el notario que mejor te convenga. Si tienes una notaría de confianza o, que simplemente te resulte más cercana a tu domicilio o lugar de trabajo, comunica a la entidad bancaria que querrás realizar la firma allí.
La firma de la hipoteca ante notario es un paso fundamental para el que debes tomarte tiempo de revisión y reflexión.

La firma de la hipoteca ante notario es un paso fundamental para el que debes tomarte tiempo de revisión y reflexión.

  • Revisa la escritura. Tres días antes de la firma, tu escritura tiene que estar disponible en la notaría para, si así lo requieres, el notario te facilite un ejemplar de la misma. Solicita que te la hagan llegar y léela minuciosamente.
  • Pide ayuda profesional. La lectura de una escritura de préstamo hipotecario puede no ser tarea fácil. En ocasiones es recomendable que te asesores legalmente y contrates un abogado para que te explique aquellos términos o conceptos que no acabas de entender y que pueden derivar en consecuencias económicas indeseables.
  • Tómate tu tiempo. No pasa nada si retrasas el día de la firma; a pesar de que el banco te pueda presionar, quien decide el momento para firmar eres tú. No lo hagas hasta que estés seguro y recuerda que siempre puedes echarte atrás. No estás obligado a aceptar las condiciones que te ofrezcan inicialmente y puedes volver a negociarlas.
  • Asesórate en la notaría. Hasta el último momento antes de la firma, el notario te puede explicar con todo detalle la escritura. No dudes en preguntarle, tanto antes como de la firma, cualquier duda sobre tu hipoteca.
  • Pon atención a algo más que la cuota. En un vistazo rápido a la escritura, solemos comprobar que la cuota actual de nuestra hipoteca concuerda con lo ofertado por el banco, pero una hipoteca es mucho más. Revisa los productos vinculados, el tipo de interés que pagarás si sube o baja el diferencial contratado, las cláusulas de cancelación parcial o total… En definitiva, circunstancias que, a lo largo de la vida del préstamo, pueden resultar una ayuda o acabar siendo problemáticas.

La figura del notario, a quien siempre observamos como un personaje de paso en la firma de nuestra hipoteca, debe ser reivindicada como algo esencial en este trámite.

Más allá de estampar una firma en nuestro préstamo, el notario está para asesorarnos, resolver nuestras dudas y ayudarnos a comprender algo tan importante para nosotros como la firma de un préstamo hipotecario, que influirá en nuestras vidas durante un largo período de tiempo.

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