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Orden y almacenaje: cómo sacar partido a cada espacio de tu casa

28/06/2015

El desorden y la acumulación es un fenómeno habitual de nuestros hogares. Aunque dispongamos de trasteros y zonas de almacenaje, tendemos a guardar muchos recuerdos, cosas que ya no utilizamos, o a las que esperamos dar un nuevo uso, pero que, al final, se quedan almacenados, ocupando espacio habitable.

Esta época del año es propicia para reorganizar tu vivienda, así que te proponemos varias recomendaciones para que saques el mayor partido a las zonas de almacenamiento de tu casa.

 

Despejar puertas y pasillos

Los accesos, puertas y zonas de paso suelen ser espacios diáfanos. Cuando empezamos a acumular objetos, se tienden a usar estas áreas para arrinconarlos o para instalar muebles de almacenaje. La sensación de orden aumenta en cuanto se despejan las zonas de paso. Colocar armarios en los pasillos o utilizar los huecos de obra para crear soluciones de almacenaje es una estrategia que funciona si son amplios y no obstruyen el paso.

 

Almacenaje cerrado vs. abierto

El almacenaje abierto pone todos los elementos guardados al alcance de un vistazo, mientras que el cerrado limita los espacios y esconde el desorden. Con estas premisas, para los sótanos y trasteros, es recomendable usar estanterías abiertas. Para salones, pasillos, cocinas, se pueden combinar armarios abiertos y cerrados, dando prevalencia a los cerrados que ofrecen una sensación visual de orden.

 

Más iluminación en los trasteros y armarios

Si falta luz en tus armarios o en el trastero, no sólo no sabrás qué guardas en ellos, sino que te generará rechazo siquiera intentar buscar algo o incluso ordenar ese espacio. Usa iluminación brillante, fría y cenital en el trastero. Para los armarios, una buena solución son las cintas LED o incluso lámparas sin enchufe.

 

Las estanterías que aprovechan la altura de la pared sirven para almacenar y poner orden en los espacios. Imagen baihusi.com

Las estanterías que aprovechan la altura de la pared sirven para almacenar y poner orden en los espacios. Imagen baihusi.com

 

Qué puedo guardar y en dónde

Es importante determinar la capacidad real y los riesgos de nuestras zonas de almacenaje, para determinar qué guardamos y qué espacio es mejor. Es importante pensar en la ventilación, las temperaturas extremas, la humedad y el potencial de inundación, la accesibilidad y el espacio aprovechable.

 

De qué voy a deshacerme y qué debo conservar

Una vez que tienes claro de cuánto espacio de almacenaje dispones, es el momento de tomar decisiones sobre qué guardar y qué no. Te proponemos que lo hagas en dos fases, en las que dividirás los objetos en tres grupos: lo que guardarás, lo que reciclarás o venderás, y lo que desecharás. Se trata de que reflexionemos sobre lo que realmente usamos, y lo que sólo ocupa espacio. En la primera fase, repasa los objetos como los muebles, el menaje extra…, objetos relacionados con aficiones o deportes que practicas o has practicado, maletas y bolsos de viaje. Quédate sólo con lo que funcione, esté en buenas condiciones y emplees de forma habitual.

En un segundo nivel, concéntrate en los elementos de tamaño más reducido (ropa, fotos, recuerdos, papelería y documentos…). En este apartado es donde tendrás que tomar más decisiones, porque suelen ser objetos con apego emocional.

 

Busca un lugar para cada cosa

Ahora que ya te has desecho de lo que no necesitas y conservas lo que de verdad tiene valor y usas en tu día a día, debes encontrarle un lugar adecuado, incluso en espacios pequeños. Elige estantería verticales, que aprovechen toda la altura de la pared, y coloca los objetos en función de la frecuencia con los que los uses: mayor altura a menor frecuencia. Los espacios debajo de las camas o de las mesas pueden servir para colocar cajones con ruedas, muy útiles para la ropa de temporada o las sábanas y toallas. Aprovecha también las paredes y las puertas para colocar estratégicamente colgadores en los que colgar, a la altura de la cara, menaje de cocina de diseño, útiles de limpieza (escobas, paños, etc), bicicletas o patinetes.

 

En resumen, la clave está en disponer del espacio de forma más eficiente y, sobre todo, deshacerse de todo lo que no necesitamos, para vivir más cómodamente y dando a cada objeto el lugar que merece en nuestra casa.

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