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Mejorar antes de vender

Mejorar antes de vender

11/07/2017

En la actualidad, vender una vivienda no es una tarea sencilla y en el caso de las casas de segunda mano es fundamental, además, mantener el valor del inmueble, que, con el paso de los años, se deteriora o queda desactualizado.

El comprador prefiere una vivienda para entrar a vivir, que no le obligue a hacer más gastos una vez adquirida, así como desembolsos inesperados en un futuro próximo. Busca casas atractivas, que den la sensación de estar en perfectas condiciones, casi nuevas,  decoradas con estilos modernos y actuales, características que no todas las  viviendas de segunda mano  ofrecen.

Hay muchos factores (estéticos, de usabilidad, de eficiencia energética, de seguridad, etc.) que restan atractivo a una vivienda, incluso en los pequeños detalles.  Por ejemplo, las instalaciones eléctricas antiguas  puede que no soporten la demanda eléctrica de los actuales aparatos y pueden suponer un alto riesgo eléctrico. También la grifería o las tomas de agua antiguas pueden generar pérdidas o no admitir las conexiones de electrodomésticos de última generación.

 

Rehabilitación para aumentar el valor de una vivienda de segunda mano

Si quieres aumentar el valor de tu vivienda, el primer paso es darle un buen lavado de cara. Si el mantenimiento continuo no ha sido el más apropiado, hacer reparaciones generales en desperfectos existentes, como, por ejemplo, humedades, ventanas  o puertas mal instaladas, tuberías rotas, modernización de tomas eléctricas, lámparas o puntos de luz, incluso una mano de pintura, dan un aire fresco y renovado a tu vivienda. Son reparaciones pequeñas, de bajo coste, pero que ofrecen una buena primera impresión.

Si a estas reparaciones se suman otras como el pulido de suelos de madera, la reparación o sustitución de azulejos o de superficies en las cocinas o baños, o el barnizado o pintura de piezas empotradas de madera (como armarios), los resultados son incluso mejores, porque el potencial comprador percibirá que la vivienda ha sido cuidada con esmero y que el mantenimiento ha sido continuado.

Pero para añadir valor sustancial a una vivienda de segunda mano, la rehabilitación completa es indispensable, en un proyecto global que se debe poner en manos de un arquitecto y de personal especializado a cargo no sólo de la planificación de los espacios a partir de las necesidades de los propietarios, sino también de monitorizar las obras, gestionar los permisos y asegurar el cumplimiento del presupuesto.  Es muy importante dimensionar correctamente el coste de la rehabilitación y cuánto valor aporta a la vivienda, especialmente si el objetivo es venderla o alquilarla, para que el retorno de la inversión esté garantizado.

 

Una rehabilitación es un proyecto global que se debe poner en manos de un arquitecto y de personal especializado.

 

El proyecto de rehabilitación actúa no sólo sobre el aspecto externo (decoración y redistribución de espacios), sino sobre las instalaciones eléctricas, de climatización y de agua para modernizarlas, hacerlas más seguras y eficientes, de forma que los nuevos electrodomésticos y sistemas de domótica puedan sean realmente útiles y se puedan aprovechar todas sus posibilidades.

Además de repensar los espacios para hacerlos más amplios y diáfanos, y de actuar sobre las instalaciones y la domotización de la viviendas, un proyecto global de rehabilitación actúa en profundidad en dos áreas que aportan mayor atractivo: la cocina y los baños, que  suelen ser también los espacios en cuyas instalaciones hay que invertir más recursos.

En los baños, por ejemplo, la instalación de duchas o bañeras estéticamente atractivas, azulejos de fácil limpieza, inodoros ahorradores de agua o griferías eficientes son elementos que añaden valor a la vivienda. En cuanto a la cocina, uno de los lugares en los que más tiempo se pasa en un hogar, es importante la funcionalidad, el espacio y la eficiencia. Para conseguir este objetivo hay que reorganizar los espacios útiles (lo que podría requerir mover tuberías o tomas eléctricas), cambiar el mobiliario y los electrodomésticos por opciones más duraderas y de menos consumo, mejorar la iluminación y crear zonas de trabajo y almacenaje.

No lo dudes. Si mejoras el aspecto de tu vivienda y su habitabilidad, ya sea con reparaciones generales o con proyectos de rehabilitación globales, no solo aumentaras tu potencial valor, sino también las posibilidades de venderla en menos tiempo.

 

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