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¿Es mejor donar en vida o heredar una vivienda?

15/12/2016

Cualquier propietario de un inmueble se formulará esta pregunta en algún momento al plantearse qué hacer respecto a sus herederos. En general, no es una cuestión de respuesta sencilla, ya que en nuestro país las respectivas legislaciones autonómicas condicionan la respuesta. No obstante, vamos a intentar arrojar algo de luz sobre tan espinosa cuestión.

Para empezar, decir que existe una ley estatal que regula el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Todas las transmisiones patrimoniales, ya sean por herencia o donación, están sujetas a este impuesto; no obstante, y dependiendo de la comunidad autónoma donde se aplique, podrán existir bonificaciones o deducciones que cada territorio puede establecer siempre dentro de la normativa vigente.

Además, se establece  una diferencia fundamental entre herencia o donación en la liquidación de este impuesto. Así, en caso de herencia, el Impuesto de Sucesiones y Donaciones se liquidará en la comunidad autónoma donde residía el propietario transmisor del bien, independientemente de dónde residan los herederos o de dónde esté localizado el inmueble. En cambio, en caso de donación, el Impuesto se liquida en la comunidad autónoma donde se encuentre ubicado el inmueble.

Por lo tanto, es esta diferencia de criterio la que puede ser fundamental a la hora de elegir si donamos o dejamos en herencia un bien, sobre todo si resides en un territorio distinto a donde se ubican tus bienes. Si tus inmuebles están en una zona de bonificación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, pero tú vives en una comunidad autónoma en la que no es posible, quizá te interese más donarlos en vida, porque si no lo haces así, tus herederos estarán sujetos en el momento de tu fallecimiento a la fiscalidad del lugar donde tú residías.

 

Dependiendo de la comunidad autónoma en la que esté el inmueble, hay que estudiar si la herencia o la donación es más conveniente.

 

Huelga decir que todas las leyes están sujetas a cambios en el tiempo, por lo que otra razón para decantarse por una u otra opción es que, si decides donar, sabes exactamente a qué fiscalidad estarás sujeto en el momento en el que se realice la transmisión. Por el contrario, si decide dejar el bien en herencia no podrás saber qué legislación estará vigente cuando se produzca la transmisión.

Añadir también que, además del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, tanto la herencia como la donación están sujetos a dos gravámenes más: el IRPF y la plusvalía municipal.

En el caso del IRPF, el sujeto obligado al pago es quien realiza la donación o quien fallece dejando la herencia. Si donas tu vivienda, deberás declarar en la Renta el incremento patrimonial producido, excepto si tienes más de 65 años y se trata de tu vivienda habitual. Evidentemente, en caso de herencia y al recaer el impuesto sobre el fallecido, esta tributación no se producirá.

En caso de la plusvalía es diferente, porque la herencia su liquidación corresponde a los herederos y, en caso de donación, al propietario del bien donado.

Todas estas premisas nos ayudarán a tomar la mejor decisión para nosotros y nuestros herederos, teniendo en cuenta la edad del transmisor, la fiscalidad de su comunidad autónoma, dónde se ubican los bienes a transmitir y la capacidad de los herederos de hacer frente a los impuestos generados.

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