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Fórmulas alternativas para cambiar de casa

10/07/2012

Muchas familias con deseos de cambiar de casa se encuentran con barreras infranqueables cuando, para realizar la operación, tienen la necesidad de vender su vivienda actual o de acceder a un crédito hipotecario. Sin embargo, la crisis está aguzando el ingenio y redescubriendo alternativas para que cambiar de vivienda sea posible, incluso sin necesidad de comprarla ni de vender la que se tiene en propiedad.

Una primera posibilidad es la permuta inmobiliaria, una modalidad alternativa extendida en países de nuestro entorno y también en Estados Unidos, y que en España comienza ya a tener bastantes adeptos. Ello permite acceder así a la casa deseada sin demasiadas complicaciones. Sería algo así como encontrar “la media naranja inmobiliaria”.

Actualmente, existen empresas de servicios profesionales que ofrecen ya la  permuta de viviendas. Así, consultoras inmobiliarias como LemonHouse han puesto en marcha bolsas de intercambio donde se encuentran todas aquellas propiedades que sus dueños quieren permutar. Es una forma práctica y sencilla de encontrar afinidad entre lo que tú tienes y ofreces y lo que estás buscando.

La permuta conlleva una serie de gastos (notariales, registrales, impuestos y tributos) que es preciso conocer. También hay que tener en cuenta que si existe una hipoteca sobre una de las viviendas a permutar (o sobre ambas) la cuestión se complica: aumentan los gastos (novación, cancelación y/o constitución de hipoteca) y la operación estaría sujeta a la aprobación de la o las entidades financieras. Un buen asesoramiento profesional es clave.

El alquiler es también una opción si lo que deseas es mantener la propiedad de tu vivienda actual. Cada vez son más los particulares que deciden poner en alquiler su casa y trasladarse, también en régimen de alquiler, a otra más adecuada a sus circunstancias. La renta mensual de la nueva vivienda se paga totalmente o en parte con lo que recibes por el alquiler de la casa de tu propiedad. Como todo, tiene pros y contras. Entre los segundos, el riesgo de que los ingresos por alquiler se vean interrumpidos por morosidad de tu inquilino o por la dificultad de arrendar el inmueble.

¿Crees que este tipo de prácticas son una  buena opción para cambiar de casa? ¿Conoces a alguien que haya utilizado alguna de estas fórmulas alternativas?

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